Rosa Parks fue la artífice que empujó a la comunidad afroamericana a conquistar los Derechos Civiles en Estados Unidos

1 de diciembre de 1955. Nada hacía presagiar que en Montgomery (Alabama), el gesto de una costurera que se dedicaba a coser sábanas significara el principio del fin de la segregación racial en Estados Unidos. Era una mujer sencilla que había nacido en una granja. Creció con sus padres, sus abuelos y un hermano pero, sobre todo, con su acto demostró ser una mujer comprometida.

No había ningún indicio que hiciera sospechar que Parks se enfrentaría ni más, ni menos que al mandato de una de las leyes de Jim Crown. Estas leyes  afectaban a la comunidad afroamericana y a las minorías étnicas. Las personas de estos colectivos tenían restricciones para compartir espacios públicos con los blancos en escuelas, baños, restaurantes o transporte público. Entraron en vigor a partir de 1876 y se siguieron promulgando hasta mediados de la década de los sesenta. 

Pepa Martorell


Por tanto, Parks que aquel 1 de diciembre cuando regresaba del trabajo extenuada y cansada de andar desobedeció el statu quo del momento. Ella, pese a las recriminaciones del conductor del autobús, James Blake, no se sentó en la parte de atrás, donde, según el mandato Jim Crown, tenían que sentarse los negros. Rosa Parks, con su cansancio a cuestas, decidió que no iba a dar ni un paso más y ocupó su lugar, a pesar de ir contra un sociedad en la que las minorías étnicas era poco menos que demonizadas, estaban amordazadas y sometidas a unas leyes tan imperativas como injustas.

Qué pasaría por su cabeza para, a pesar de ser consciente de la segregación racial, no poder aguantar la emoción visceral de no resistir más, tras una larga caminata. Esfumó  de un plumazo el temor aprendido desde casa, escrito a fuerza de represión en su ADN y en el de sus antepasados.

Ella, era en teoría un eslabón débil de aquel engranaje tan cínicamente creado para que no levantara cabeza jamás; sin embargo, acabó con un sistema que había maltratado, despreciado, ninguneado y apartado a los suyos desde 1876.

Rosa Parks esa noche fue arrestada, encarcelada, juzgada y condenada por algo tan absurdo como sentarse en la parte delantera de un autobús. No tenía libertad de poder elegir, pero, ella lo hizo, eligió su asiento, su libertad y, quizá sin planteárselo, incluso, un poco la de todo el mundo que, desde ese día, es más libre, gracias al valor de una mujer sencilla que cosía sábanas.

Martin Luther King explicaría la reacción de Rosa Parks y el efecto que ese acto tuvo en la lucha por abolir la segregación racial en ‘Stride Toward Freedom: The Montgomery Story ‘ (1958). En el libro sostiene que la detención de Rosa Parks fue el factor “desencadenante más que la razón de la protesta”.

La razón, según explica Luther King en su libro, se halla “profundamente implícita en recuento de las injusticias parecidas. De hecho, nadie puede entender la acción de la señora Parks sin percatarse que hay un momento en el que se ha de decir basta, en el que la personalidad humana grita: ”Ya no puedo más!”.

¿Qué pasó después después del arresto?

2 de diciembre de 1951. Un pastor, casi desconocido de la Iglesia bautista de Dexter Avenue en Montgomery, de nombre Martin Luther King, se reunió con otros cuarenta y nueve líderes de la comunidad afroamericana para organizar una estrategia con el fin de responder al arresto que había sufrido Rosa Parks. En esa reunión, como en tantas otras que se celebraron en aquellos años, se fraguó el caldo de cultivo para poner fin a la segregación racial en los Estados Unidos.

Los líderes decidieron movilizar a la sociedad afroamericana. Organizaron un boicot al servicio de transporte público de Montgomery.  Y lo hicieron a conciencia porque el boicot de la comunidad afroamericana duró más de un año; concretamente, estuvieron 381 días sin subir a un autobús.

La consecuencia es que numerosos autobuses permanecieron parados durante meses hasta que, un año después en 1956, la Corte Suprema de los Estados Unidos dictaminó que la segregación racial en los autobuses era inconstitucional. Y este solo era el principio de la conquista de los Derechos Civiles que la comunidad afroamericana protagonizaría en las décadas siguientes.

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