Coronavirus: Los carteros piden protección

El colectivo de los empleados de correos ha manifestado su vulnerabilidad ante el coronavirus. Por ello, hoy han dirigido una carta al presidente de esta institución, Juan Manuel Serrano Quintana, en la que piden que implante medidas de contingencia para que puedan desarrollar su actividad laboral sin riesgo. Este colectivo en la misiva explica que para cumplir con sus funciones habituales como “la entrega de cartas ordinarias, certificados, giros y paquetes azules” no es necesario contar con la mitad de la plantilla; sin embargo, rechaza que, en esta situación de extrema gravedad sanitaria, tengan que entregar a domicilio “paquetitos chinos o de paquetería comercial y las cartas de bancos y grandes almacenes”.

O.N.

El colectivo de los carteros aclara que en el desempeño de sus funciones diarias tienen que “manipular miles de envíos -que llegan de todos puntos del planeta- y que después entregamos puerta a puerta por todos los distritos del país, o mano a mano, en todas las oficinas de España”. Además, explica que el riesgo aumenta cuando regresan de la calle porque los “centros de trabajo son caldo de cultivo de infección”. “Ya ha habido dos compañeros fallecidos en Italia por dar servicio postal”, precisan.

En la carta dirigida al presidente de la institución, los carteros recalcan, asimismo, que carecen del material necesario para desarrollar sus funciones. “Los guantes llegaron anteayer y las botellitas de gel son insuficientes, mascarillas no hay, ni se han recibido”, apostillan. Y, en esta línea, indican que ellos también son “personal de alto riesgo tanto, como el personal sanitario y militar o como la policía”; por ello, son susceptibles tanto de contagiar como de contraer el coronavirus “pues vamos puerta a puerta de las casas y tratamos en las ventanillas de las oficinas a personas, tocamos sus paquetes y manipulamos su documentación”.

Entre los riesgos a los que se enfrentan destacan que, en ocasiones no pueden evitar estar a menos de un metro de los ciudadanos, “llamamos a sus timbres, tocamos los pasamanos de las comunidades de vecinos, incluso los pomos de sus puertas”. “Necesitamos ese material profiláctico de protección”, insisten. Además, sostienen que se “juegan la vida pero no están dispuestos a jugarse ni la vida de sus familiares, ni la de los miles de conciudadanos” con los que tratan a diario, concluyen.

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