Coronavirus: ¿Y ahora qué?

La pandemia del coronavirus que azota al mundo no solo implica una crisis sanitaria sino que sus consecuencias tienen un alcance económico importante. Nada volverá a ser igual tras superar este tiempo. Hacer una prospección en este contexto incierto es complejo; sin embargo, conocer cómo otras sociedades han reconstruido sus estructuras tras catástrofes sanitarias permitirá hacer un análisis de los recursos y los mecanismos que una sociedad tiene que articular para reconstruir el tejido social y económico.

Analizamos la plaga de Atenas (430 aC – 429 dC), la La gran peste de Milán (1629-1631) y la gripe española (1918-1919); en todos estos eventos hay lugares comunes que, probablemente, hallaremos cuando podamos estudiar con perspectiva la pandemia del coronavirus de la que algunas voces, avanzan,  liderazgos económicos después de la crisis, mientras que otras apelan a cambios radicales en la organización de la sociedad.

 
Pepa Martorell

La plaga de Atenas (430 aC – 429 dC) en la Antigüedad coincidió con una guerra y afectó la ciudad de Atenas. La plaga se desató en el segundo año de la Guerra del Peloponeso; se cree que llegó a través de los barcos de mercancías que atracaban al puerto del Píreo. Tucídides (460 a.C -396 a.C?) en Historia de la Guerra del Peloponeso cuenta que antes de llegar a Atenas esta plaga había afectado a Etiopía, Egipto y Libia. El historiador cree que el ejército espartano se retiró por miedo al contagio tras ver arder las piras funerarias. ¿Qué pasó después en Atenas? En uno de los brotes murió el líder, Pericles. Los que le sucedieron, según Tucídides, eran unos incompetentes.

Sin embargo, Esparta no se dió por vencida; por ello,  pactó con los persas la cesión de las capitales jonias a cambio de su armada. Con este poderío marítimo en el año 405 aniquilaron a los atenienses en la Batalla de Egospótamos y la vencedora Esparta impuso a Atenas un comité aristocrático, el gobierno de los “Treinta Tiranos”.

El gobierno de los Treinta Tiranos duró solo ocho años, tras los que se constituyó una Segunda Confederación, principalmente para controlar el poder de Esparta. Poco después, por causas políticas, Atenas acudiría a defender a Esparta de la amenaza de las otras polis griegas, por lo que la Confederación se deshizo. A partir del siglo IV Atenas entra en una crisis que la llevará a la decadencia social, cultural y política.

La gran peste de Milán

La gran peste de Milán (1629-1631) segó el aliento a cerca de 280.000 ciudadanos del Norte de Italia. Entre el 29 y el 31 el azote de la peste bubónica cambió el mapa humano de ciudades como Lombardía o Veneto. Era en otoño de 1629 cuando los ciudadanos de Milán se vieron afectados por esta plaga.

Las autoridades se ocuparon de distribuir medidas sanitarias; entre ellas establecieron cuarentenas, vigilaron las mercancías; sin embargo, tras una primera fase de emergencia sanitaria  se relajaron las medidas y, coincidiendo con el carnaval, en marzo de 1630 otro brote acabó en Milán con unas 60.000 personas. En el resto de ciudades del Norte la crisis sanitaria obtuvo una réplica similar a la de Milán.

Pero, esa situación cambió radicalmente en la segunda mitad de 1600. La familia Borromeo dio un gran impulso a la vida religiosa y cultural. Más tarde en el siglo XVIII  pasó a ser dominada por Austria que llevó a cabo cambios importantes en todos los sentidos.

La gripe española

La gripe española (1918-1919) se detectó en Fort Riley (Kansas) un 4 de marzo de 1918. Aunque otras voces afirman que el primer brote se halló en el Condado de Haskell en abril del mismo año. Los expertos señalan que este virus experimentó un grupo de mutaciones ese verano que desencadenó en la pandemia de gripe de 1918.  No hay consenso sobre la tasa de mortalidad entre los investigadores; unos indican que acabó con la mitad de la población mundial, mientras que otros aseguran que supuso la desaparición de dos tercios de la población mundial.

El mundo se recuperó rápido de aquella pandemia que se consideró acabada en 1919. El año siguiente 1920 sería el primer año de una década conocida como los locos años 20.  La pandemia se quedó en el olvido, se superó la I Guerra Mundial y el mundo se preparaba para vivir una década efervescente en la que la tecnología empezó a hacerse presente en la vida cotidiana; aparecen los primeros teléfonos, el automóvil y los electrodomésticos.

Cómo será el día después

La periodista, Naomi Klein, en una entrevista concedida a VICE sostiene que el poder usará la pandemia para controlar a la sociedad. Klein, no obstante, en The Intercept, apela a la sociedad para que esta coyuntura se convierta en un cambio que sea capaz de transformar el rol entre el poder y el pueblo para que el resultado sea un mundo más justo.

Por otra parte, Juan Luis Cebrián, en El PAÍS, estima que la pandemia es una “convulsión del orden social de magnitudes todavía difíciles de concebir. El poder planetario se va a distribuir de forma distinta de como lo hemos conocido en los últimos 70 años”. Cebrián cree que después de esta crisis sanitaria China liderará “el nuevo orden mundial, cuyo principal polo de atención se sitúa ya en Asia”.

Estas y otras voces intentan hacer una prospección del futuro próximo; sin embargo, lo único cierto es que nada volverá a ser igual tras la pandemia. La incógnita es saber como se organizarán las estructuras de interacción entre los pueblos y los estados.

El nexo entre las pandemias estudiadas y el presente es la impotencia ante la contención de la crisis sanitaria, la falta de respuesta de los poderes fácticos, el desconcierto de la sociedad y la incertidumbre ante el futuro.  No obstante, en esta se abre paso la esperanza de convertir el mundo en un espacio más equitativo aunque para ello habrá que romper muchas barreras; de lo contrario ocurrirá como en el pasado y, al final de la crisis, todo volverá a ser como antes.

 
Coronavirus: ¿Cómo será el día después?
 
 

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